Cerdos vestidos de punta en blanco

En la ciudad resuenan los gritos de las prostitutas fluyendo por todos los rincones. En la esquina de la calle, Ben sigue mendigando; el niño de la calle. No obstante, hoy las nubes murmuran de un día opuesto a las convenciones fijadas. Es un día de renovación. El Lucifer de la asamblea general ha llegado. Día de la ejecución. Hogares abandonados; los demolerán. Fuera la chusma. Avskum – gritan los hombres. Se ponen encima de los cuerpos de las mujeres y los niños. Pisoteándolos. Provoca un sonido crepitante cuando los huesos de sus cuerpos se fracturan, penetrando el aire con fuerza. Sangre corre al borde de las calles. De golpe hay un momento de silencio. Las nubes se juntan y toman partido. Se hacen oscuras, mojadas y tristes. 

Están contentos con su obra. El trabajo ha sido realizado con rapidez y eficacia. Sin embargo, en los cimientos humanos, llevanarraigado en sus corazones carbonizados; un sentimiento de incorrección. Llevarán la sensación de equivocación sin que ella nunca aparezca en la consciencia. A través de la ignorancia vivirán felices. Con despreocupación conseguirán mujer, niños y perro. Todos vivirán por igual entre ellos mientras con frenesí construyen su historia sobre la obra y sus vidas.

El lugar donde causaron estragos antaño se ha quedado en silencio. Sólo las nubes recuerdan. Ellas nunca olvidan y recuerdan con claridad.

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