El jineterismo

En Cuba un jinetero (también pinguero cuando se trata de prácticas homosexuales) es aquel que ejerce un contrato (ilegal o semi-legal, según las leyes del país) con un extranjero. Intercambio de carne cubana por dinero, amor u objetos. Para acabar rápido: el jineterismo es la dinámica de la gozadera entre un socialista y un capitalista.

Cuando salí por la noche a un bar gay me tropecé con uno. Había salido del bar para tomar un poco de aire y un hombre guapo me empezó a hablar. Charlamos por un rato y me preguntó como me pareció Cuba. Le dije que me gustó pero que también había notado que la vida es dura para mucha gente allí. Entonces se abrió un poco me contó cosas sobre su vida. Hacía tiempo ya que había dejado su trabajo anterior de informático en una universidad. Pues, no le pagaron suficiente dijo. “Ahora me toca salir cada noche para trabajar. Tengo dos hijos, ¿ves?” – me dijo. “¿Ah sí? ¿Trabajas aquí? “Pues trabajo en todos los bares.” “¿o sea, como barman entonces?” Soltó una risa enigmática y dijo “¿No entiendes?”. Entonces entendí de que trabajaba y puse una risa sofocada. No me esperaba esa respuesta.  Le pregunté qué tal le parecía su trabajo. Me dijo que le gustó, que era bisexual, y por lo tanto no iba en contra de sus gustos. Según él, puede eligir cuidadosamente sus clientes preferidos sin tener que tener una relación con alguien que no le gusta o algún viejo feo. Había decidido dedicarse a esta faena para poder dar un mañana mejor a sus hijos. Cabe decir que los sueldos en Cuba varían entre 10-30 dólares al mes. Un jinetero, o más específico un pinguero, podría ganar en una noche, o quizá en dos, lo mismo que gana un médico en todo un mes de trabajo. La disparidad entre las economías del comunismo y el capitalismo es enorme y las diferencias del sistema asimismo, ha creado el jinterismo hasta cierto punto.

En Trinidad casualmente, encontramos a otro hombre que trabajaba como pinguero. En la calle, cada dos por tres hay personas que te preguntan “¿De dónde es?” para abarcar una conversación con la finalidad de venderte algo. Estuve harto de los vendedores y a este le dije “Pues soy de un país desconocido, no está en el mapa”. El hombre se puso furioso. “¿Crees que soy un bobo? ¿Sabes lo que es un bobo? ¿Es por ser cubano que crees que soy bobo, ¿verdad?”   Insistí en que esto no fue el caso. Pero él siguió con su riña: “Yo veo que no eres hombre. Pero yo respeto a ti y a todos”. Su intención fue decirme que me respetaba pero su manera brusca de decirlo sonó más como un insulto. Después de haber discutido por un rato le tendí la mano y nos despedimos.
Más tarde por la tarde, me di un paseo y volví a verlo. Esta vez le interesaba saber si había encontrado un cubano guapo en Trinidad. Luego quería saber cuáles eran mis preferencias en hombres y luego soltó la frase insinuante “Bueno, ¿qué hacemos…?

Si te interesa saber más sobre los pingueros y sus vidas en Cuba, te recomiendo que leas este artículo que describe la historia atrás del fenómeno y la complejidad que hay en relación con el ser pinguero y la percepción de la masculinidad de los cubanos.

Los pingueros y la masculinidad

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