La opción correcta

Allí y entonces, perdí el tino.
Esa etapa de mi infancia cambió mi vida drásticamente. Mi vida anterior había sido un espejismo muy lejano de la realidad. Era un realidad que ahora tenía que afrontar.
Me pudieran tachar de loco, a mi no me importaría un bledo. Espanta pensar que si no hubiera cambiado la dirección hacia la senda de la virtud, tendría que descender al infierno.
En el momento de la decisión crucial grité a todo pulmón que no. Por enésima vez ¡qué no!
Las palabras de mi madre me serenaron y me hicieron sentir una sensación reconfortante. Gracias a ella y sus lecciones hoy todavía estoy vivo.
Me he alejado de mi ensimismamiento y ahora tengo una perspectiva más integral de la vida. Es un deleite vivir sabiendo que, aunque hubiera hipotecado mi vida eterna, elegí la opción correcta. Eso destila que tengo buen carácter. La vida terrenal es una estancia breve. Yo seré uno de los afortunados de tener acceso al firmamento.

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